NO OLVIDES LA RAZON POR LA QUE VIVES

Tú vives para Dios…

Esa es la única razón de tu existencia.
En estos tiempos actuales, los cristianos estamos expuestos a olvidar el “porque” existimos, precisamente por la constante y excesiva influencia materialista que nos rodea.
Estamos viviendo en medio de una realidad de espejismos que parecen ser consistentes y verdaderos, pero no lo son.
¡Qué engaño!
Por eso, es importante que no pierdas la noción de dónde vienes, que haces aquí en la tierra y hacia dónde vas.
No olvides que tu estancia en la tierra es temporal; y que después, cuando tus días sean cumplidos, partirás definitivamente a tu hogar eterno para estar siempre con el Señor.
Así que independientemente al número de años que vivas aquí, sean muchos o pocos, enfócate en ser fiel en la misión que Dios te ha encomendado. No la descuides.
Recuerda que no se trata de cantidad de años vividos, sino que se trata de una calidad de vida productiva para Dios; es por ello que ahora posees esos grandes talentos y habilidades…   Es por ello que tienes a tu disposición todos esos recursos que han llegado a tus manos…
Es necesario que des todo cuanto esté de tu parte para el Señor.
Realmente sí que vale la pena.
No escatimes esfuerzos y tiempo.
El apóstol Pablo estuvo muy consciente de ello.
Mira lo que escribió:
Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.
Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.
2 Corintios 4:16-18
Sigue trabajando para el Señor en donde te lo ha asignado. No olvides que estás allí porque él así lo ha dispuesto, y estarás todo el tiempo que él considere necesario. Nadie te podrá sacar de donde estás.
No desmayes, aunque todo lo tengas en contra, pues habrá momentos en que las cosas se te pondrán “cuesta arriba”, así como hoy.
Sin embargo, nada de lo que hagas, caerá en “saco roto”.
Por ejemplo:
Esto que estás haciendo en estos instantes para el Señor, tendrá enormes repercusiones eternas aunque tú no entiendas como.
¡No te imaginas cuanto!
Aplica para ti aquellas palabras de ánimo que el apóstol Pablo le escribió a los corintios:
Así que, hermanos míos amados, estad firmes yconstantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.
1 Corintios 15:58
HOY, EN ESTA FECHA, NO OLVIDES LA RAZON POR LA QUE VIVES.
¡Vale la pena!
Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.
Romanos 14:7-9
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Publicado por Jose Alfredo Lievano

Posted on 21 diciembre, 2011, in José Alfredo Liévano and tagged . Bookmark the permalink. Leave a Comment.

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