NECESITAS LLENARTE DE LA LUZ

No pierdas de vista la razón única y primordial por la que estás en la tierra: SER LUZ.

Nuestro Señor Jesucristo te lo recuerda ahora.
Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
Mateo 5:14-16
Necesitas ser portador de la verdad, en un mundo de falsedad e ignorancia religiosa.
Necesitas de manera constante, la luz de lo alto, para que te sature y la reflejes con espontaneidad en todas partes.
Necesitas ser como un faro potente en medio de las oscuras tempestades.
Necesitas ser punto de referencia para guiar a los demás a puerto seguro.
Necesitas romper los “muros de la ignorancia” que durante años han alimentado muchas creencias carentes de fundamento bíblico.
Es necesario que la luz de Cristo te mantenga alumbrando intensamente en todo momento y lugar.
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¿Cómo mantenerte alumbrando?
¡Exponiéndote a la luz!
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Me gusta lo que enseña el versículo de este salmo:
La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples.
Salmo 119:130.
Necesitas subir al “monte de la oración” para “oír” la voz de Dios, para digerirla, vivirla y transmitirla de acuerdo a lo que él te muestre.
Siempre recibirás la palabra eficaz para los momentos precisos que vivas y para que alimentes a las personas que tengas a tu alrededor.
Al respecto, me gusta el testimonio del apóstol Pedro:
Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo.
2 Pedro 1:16-18.
Dios te envía a alumbrar al mundo, por eso se asegura de darte las palabras que debes de trasmitir. Será Él quien te respaldará a pesar de todas tus limitaciones y férreas oposiciones, porque será su poder que obrara por tu medio.
Así como se lo prometió a sus discípulos, de la misma manera lo hace contigo.
Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Hechos 1:8
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Posted on 22 mayo, 2012, in José Alfredo Liévano and tagged . Bookmark the permalink. Leave a Comment.

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